Saltar al contenido

8 · DIRECCIÓN

Doscientas preguntas al día

Segunda semana de rodaje, por la mañana. Eres el director. Las preguntas llegan de doce departamentos y casi todas son pequeñas. Tienes la atención de una mañana y hay más preguntas que mañana.

Lo que te van a preguntar · 12abrir
  • Arte¿La taza azul o la blanca?
  • Primer ayudante¿Entra por la puerta o ya está dentro cuando entramos al plano?
  • Vestuario¿Se deja el reloj puesto en esta escena?
  • Sonido¿Suena música en el bar, o la ponemos después?
  • Producción¿Podemos cambiar el coche por uno más barato?
  • La actriz¿Aquí llora, o se aguanta?
  • Figuración¿Los figurantes cruzan por detrás, o dejamos la calle vacía?
  • Cámara¿35 o 50 para su primer plano?
  • MontajeEl corte que devolviste: ¿quieres que la escena acabe en ella o en la puerta?
  • Producción¿Comemos a las dos o a las dos y media?
  • Arte¿El cartel de la pared es el viejo o el nuevo?
  • El director de fotografíaPara el exterior noche de mañana: ¿qué estamos mirando? Dame una referencia.
La lección, por escrito¿Prefieres leerla sin jugar? Está entera aquí.

No se te acabaron las preguntas

  1. No se te acabaron las preguntas. Se te acabó la mañana — y eso es el oficio. El trabajo no es saberlo todo: es contestar, y la única habilidad de verdad es distinguir la pregunta que va de una taza de la pregunta que va de la película.

  2. Y la peor respuesta posible es «lo que veas». Cada una es un trocito de película decidido sin ti; al final del rodaje son cientos, y ya es otra película. No necesariamente peor. De otro.

Y esto es para ti

  1. Para ti: por esto el director a veces no te atiende. No es que no le importes — es que le acaban de hacer la pregunta ciento cuarenta. Y por esto duele tanto el «lo que sientas» cuando te lo dan: no es desprecio a tu trabajo, es una persona a la que se le ha acabado la mañana. Pedirle en su lugar una circunstancia —«¿qué acaba de pasarle?»— le da algo que puede contestar en cuatro palabras.

La herramienta que no cuenta nadie

La herramienta principal de un director no es la cámara: son las referencias. Enseñar tres fotos y decir «esto» alinea a un equipo mejor que una hora de explicación — y hay que enseñarlas antes de rodar, no durante.