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4 · EL OFICIO Y EL SET

Tu mejor toma no es la que crees

Sales del set con seis tomas hechas y una sola cosa en la mano: cómo te sintió cada una. No te ha dicho nadie nada más.

¿Cuál defenderías?

La lección, por escrito¿Prefieres leerla sin jugar? Está entera aquí.

Un mal medidor

  1. La toma que dabas por peor es la que está en la película.

  2. La sensación de haber estado bien es un mal medidor. Lo que sientes por dentro y lo que llega a la cámara no son lo mismo, y lo dice todo actor con carrera. Por eso conviene fiarse del director y de la script antes que de la propia sensación — son las dos personas que están mirando desde donde va a estar el espectador.

  3. Y de las cinco que se cayeron, tres no tenían nada que ver con cómo actuaste: una pértiga en cuadro dos fotogramas, tu compañera sin llegar a su marca, una alarma de coche. Ese día no las nombró nadie, porque dos de las tres solo se ven en el monitor.

  4. Y de ahí sale la única costumbre útil: anotar en el momento por qué se repitió una toma. Tres meses después no se acuerda nadie, y lo único que te va a quedar es la sensación — que es justo lo que estaba equivocado.

El oficio

Las razones técnicas que tiran una toma buena: un ruido, un foco en cuadro, una pértiga, alguien que no llega a su marca, un foco que se va. Y las que no son técnicas — una toma que no pega con lo que se eligió del otro plano. Ninguna de las dos va contigo, y ninguna se explica ese día, porque ese día quedan cuatro escenas por rodar.