7 · PRODUCCIÓN
El runner
Las nueve de la mañana, día tres de once. Eres el runner. Seis cosas te llegan en cuatro minutos y hay tiempo para tres, con suerte, antes de comer. Ponlas en el orden en que las harías.
- La actriz protagonista, camino de maquillaje: «¿Me puedes traer un café con leche de avena?»
- El primer ayudante de dirección, sin pararse: «Se me muere la emisora. Pilas.»
- La oficina de producción, por teléfono: «La actriz de la escena de la tarde llega a las 10:40. Alguien tiene que estar en la estación.»
- Una nota que alguien ha dejado en la furgoneta: «Ha llamado el dueño del bar de esta tarde. Quiere hablar con alguien antes de las once.»
- El técnico de datos, con un disco en la mano: «Esto tiene que llegar a post hoy.»
- El catering, enfadado: «No hay hielo. Tiene que haber hielo.»
La lección, por escrito¿Prefieres leerla sin jugar? Está entera aquí.
La que no pedía nadie
Solo una de las seis paraba el rodaje, y era la nota de la furgoneta. No porque sonara a lo más importante: porque era la única que no tenía a nadie delante pidiéndola.
Ese es el oficio entero. Las cinco cosas que se piden en voz alta se volverán a pedir dentro de diez minutos. La que no se pide en voz alta es la que no te va a avisar dos veces.
Y no está en el convenio
Y ahora lo más raro de este puesto: no es una categoría del convenio colectivo de técnicos. La palabra «runner» no aparece en él. Existe en todos los rodajes, es por donde entra muchísima gente, y oficialmente no está.
Así que antes de decir que sí a uno, pregunta con qué contrato y en qué categoría te dan de alta. La respuesta te dice cómo trata esa empresa a quien empieza.
Para ti, como actor
Para un actor, dos cosas. El runner que te lleva hoy puede ser el jefe de producción que te contrata dentro de diez años — en este oficio se entra por abajo y se sube, y el sector es pequeño. Y cuando algo te falta en el set no es que a nadie le importes: es que alguien de producción tiene veinte cosas iguales y la tuya es la número doce. Pedirlo bien y pronto funciona; quejarse tarde, no.
La parte que no cuenta nadie
La ventaja que no cuenta nadie: un runner acaba sabiendo dónde está todo mejor que nadie del equipo. Ha llevado algo a los doce departamentos. Ha entrado en todas las salas. Es el único que ha visto el rodaje entero desde dentro — y eso lo convierte en la mejor escuela de cine que existe, y es gratis.