5 · LA CARRERA
Voz sin imagen
Una sala de grabación. Delante no tienes una película: tienes una hoja de cálculo con novecientas líneas, cada una con su nombre de archivo.
Leer el encargo entero
No hay boca que seguir. No hay escena. Y nadie te va a decir en qué orden se van a oír, porque no lo sabe nadie: lo decide quien juegue.
Ocho de esas líneas. En cada una, di cuántas veces la va a oír un jugador.
- ESCENA
- Voz sin imagen
- TOMA
- 1 de 8
- TOMA 1: por rodar
- TOMA 2: por rodar
- TOMA 3: por rodar
- TOMA 4: por rodar
- TOMA 5: por rodar
- TOMA 6: por rodar
- TOMA 7: por rodar
- TOMA 8: por rodar
cine_apertura_01
«Hace diez años yo estaba donde estás tú.»
¿Cuántas veces sonará?
La lección, por escrito¿Prefieres leerla sin jugar? Está entera aquí.
Lo que se repite no puede ser memorable
Cuatro de las ocho se oyen cientos de veces, dos se oyen una, y dos puede que no las oiga nadie. Ese reparto es la diferencia entera con el doblaje.
En una película todas las líneas se oyen una vez. Aquí, la mayor parte del trabajo de un día son líneas que van a sonar hasta cansar — y eso invierte la regla: lo que se repite no puede ser memorable. Una intención preciosa en «está cerrada» es un error de oficio, porque el jugador la va a oír cuarenta veces y la va a recordar por las razones equivocadas.
Lo que se oye una vez se interpreta como cine. Lo que se oye cientos de veces se interpreta plano y consistente. Y lo que puede que no se oiga nunca se graba igual de bien, porque quien llegue ahí es el que más ha jugado.
Y nada se graba en orden. Grabas las cuarenta de dolor seguidas, luego las sesenta de puerta, luego la muerte de tu personaje a las once y media de la mañana. La continuidad no la lleva la escena: la llevas tú, con una hoja de cálculo delante.
Y está escrito
«No hay boca que seguir» no es una metáfora: está escrito. El convenio de doblaje de Madrid dice que en las escenas no cinemáticas de los videojuegos la adaptación se ajusta a la duración del archivo original, no a los labios.
La excepción está en la misma frase: en las cinemáticas sí hay boca, y ahí el oficio vuelve a ser el que ya conoces.
El oficio
Por eso los dos trabajos no son intercambiables aunque pasen en la misma sala. El doblaje te da un hueco fijo y una boca. Un videojuego te da una hoja de cálculo, una categoría, y la obligación de sonar igual en octubre que en marzo — porque el jugador va a oír las dos tomas seguidas y no va a saber nunca que había siete meses entre ellas.